Microbiota intestinal

¿Cómo de importante pensáis que es la tan famosa microbiota intestinal? Muchas veces oímos hablar de ella, o incluso nos atrevemos a participar en conversaciones relacionadas sin saber realmente de lo que hablamos. Por ello en este post, dedicado única y exclusivamente a la microbiota intestinal, dejaré reflejado por qué es importante cuidarla y con qué alimentos mantenerla saludable. 

Lo primero de todo, me gustaría dejar claro el concepto. Y es que lo que realmente significa microbiota intestinal es la comunidad de microorganismos vivos presentes en el tubo digestivo y que están adaptados para vivir en la superficie intestinal. Como dato curioso, decir que nuestro intestino contiene unos 100 billones de bacterias de unas 500 a 1000 especies distintas. El colon es el lugar donde existe una mayor densidad de población de bacterias, al contrario que en el estómago o en el duodeno, donde la abundancia de estas no es tan significativa. Esto es porque la secreción ácida del estómago y la bilis destruyen la mayoría de estas bacterias. 

La microbiota intestinal también puede llamarse flora intestinal, flora humana o microflora, por lo que si oís alguno de estos términos ya sabéis a lo que se refieren. Todos los microorganismos vivos que la conforman y que habitan en nuestro interior se alimentan, claramente. Y estas son las conocidas como “bacterias buenas” que, en muchas ocasiones son incapaces de controlar a las “malas”, y por ello surgen ciertas enfermedades. 

La flora intestinal interviene en la función del intestino, actúa, se podría decir, como un órgano más. Los microorganismos interaccionan entre sí y producen energía y vitaminas. Respecto a estas funciones de nutrición y metabolismo, dicha microbiota ayuda a absorber el calcio y el hierro del colon. Estas bacterias son muy importantes para la nutrición y el desarrollo corporal y del sistema inmunitario.

Además, previene la invasión de otros gérmenes o el sobrecrecimiento de estos con potencial patógeno, es decir, que nos protege en gran medida.

Y, ¿cómo se forma? La microbiota intestinal no surge así, de la nada; se desarrolla progresivamente desde el momento en que nacemos. La naturaleza de la leche que consumimos al nacer en uno de los principales elementos que influyen en la composición de estas bacterias. Por ello, los bebés que son alimentados con biberón en vez de ser amamantados con leche materna, consumen aquellas enriquecidas con probióticos y prebióticos ya que presentan cualidades nutricionales bastante interesantes para el ecosistema de la microbiota intestinal. A medida que vamos creciendo, y cuando llegamos a la edad adulta, la flora intestinal se mantiene bastante estable. A pesar de esto, sí que he de puntualizar en esto: la diversidad y naturaleza de la alimentación la moldean. La biodiversidad de las bacterias presentes en nuestro tubo digestivo puede verse modificada por la ausencia de alimentación o la composición de los alimentos que ingiramos; otro motivo más por el que prestar atención a lo que le damos a nuestro cuerpo.

Ahora sí, llegó la parte que más nos gusta a todos, la de aplicar los conocimientos. Una vez aprendido esto sobre la microbiota intestinal, es esencial saber cómo mantenerla estable y con una buena salud. Hemos de adquirir hábitos alimenticios saludables a través de una dieta variada y equilibrada para que nuestra microbiota intestinal mejore, algo que se verá reflejado en nuestra salud. Se debe evitar el consumo excesivo de carnes rojas, alimentos procesados, grasas saturadas o azúcares refinados; aparte de por otras miles de cosas (no relacionadas con el presente tema), porque la microbiota apenas los degrada. Las grasas y la mayoría de los azúcares son digeridos y posteriormente absorbidos por nuestro intestino delgado. Lo realmente importante y que debemos priorizar en nuestra alimentación son las fuentes de fibra y los vegetales. No poseemos las enzimas necesarias para degradar la fibra indigestible, y las bacterias intestinales son las únicas capacitadas para hacerlo. Posteriormente, producen ácidos grasos de cadena corta (AGCC) a través de la fermentación, como acetato, propinado y buniato, y gases. Yendo al grano y sin desviarme del tema, los alimentos más beneficios para nuestra flora intestinal son aquellos de origen vegetal como las frutas y verduras ya que aportan polifenoles con función antioxidante que lo que hacen desmejorar la composición de la comunidad de bacterias de nuestro intestino y su función en él. También los alimentos con fibra, que promueve el crecimiento y la actividad bacteriana por su efecto probiótico; algunos ejemplos son los espárragos, el ajo, los plátanos, los tomates, o productos1 integrales, ya sea arroz, pasta o pan. Y, por supuesto, los alimentos probióticos y prebióticos. Los primeros son bacterias y hongos que llegan nuestro cuerpo a través de alimentos fermentados, como el yogur o el vinagre; mientras que los segundos son alimentos digeridos por microorganismos del tracto digestivo, como la patata o los garbanzos, que favorecen la multiplicación de las bacterias beneficiosas más que de las perjudiciales. 

E insisto en que debemos evitar aquellos productos industrializados ultraprocesados, las comidas congeladas y prefabricadas, ya que promueven una microbiota apenas variada y en la que, además, predominan las bacterias más putrefactivas. 

Para concluir, recordaros que es muy importante cuidar también a aquellos microorganismos vivos que habitan en nuestro intestino porque la pérdida de la diversidad microbiana se vincula directamente al aumento de enfermedades tanto metabólicas como inmunitarias o cognitivas. Y nadie quiere padecer obesidad, asma o trastornos mentales, ¿verdad?


REFERENCIAS

  1. RAFER, Innovación Laboratorio Clínico. Microbiología. 22/01/20.
  2. SÁEZ, Cristina; periodista especializada en ciencia. Gut Microbiota for Health. 31/07/19.
  3. BIOCODEX. Microbiota Institute.
  4. Valdes Ana M, Walter Jens, Segal Eran, Spector Tim D. Role of the gut microbiota in nutrition and health BMJ 2018; 361 :k2179
  5. MAÑOSA, Miriam; Dra. en medicina en Hospital Germans Tries Pujol. Lactoflora.

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