El agua

El agua, sí, algo tan simple como esto. Y os sorprenderíais de la gran cantidad de gente que desconoce sus importantes efectos sobre la salud y lo necesaria que es para nosotros. Pero por simple que parezca, pienso que se merece un post en el que detallar todo sobre ella.

¿Tan importante es el agua? se peguntan muchos. Sí, claro que lo es. Es fundamental que el ser humano tome agua, es necesaria para la supervivencia de este. El agua es un compuesto de la naturaleza con propiedades básicas para mantenernos con vida. Nuestro cuerpo posee entre un 60 y 80% de agua, aproximadamente, lo que nos lleva a pensar directamente en el importante impacto que esta tiene sobre nuestra salud.

Y, ¿para qué la necesitamos?. Este líquido interviene en la mayor parte de los procesos metabólicos que realizamos; el páncreas necesita ese gran aporte de agua para poder vaciar el estómago. En cambio, si esto no fuese así, podríamos verlo relacionado con la aparición del reflujo y una digestión apenas efectiva. Todas las células, tejidos y órganos de nuestro cuerpo requieren de agua para su correcto funcionamiento. Algunos ejemplos podrían ser mantener la temperatura corporal, eliminar los desechos o lubricar las articulaciones.

Hidratarse es algo básico que todos hacemos, o debemos hacer, a diario. Mucha gente pone más interés en esto de la hidratación en estaciones cálidas o en momentos de alto rendimiento deportivo, lo que es una confusión. Sí que es cierto que la cantidad de agua que debemos beber al día varía según la estación del año en la que nos encontremos, pero no es excusa para mantenerse mal hidratados el resto del año. Nuestra edad, sexo o la actividad física que realicemos son otros factores que influyen en la ingesta de agua diaria. Todo depende de cada uno, su condición y ambiente. Por lo general, una persona sana que realice actividad física debe ingerir en torno a los 2 litros de agua al día, de manera natural. Con esto último me refiero a que no olvidéis que también aportamos agua a nuestro cuerpo mediante otras fuentes como son las frutas o verduras y, en otros casos que deberíamos evitar, a través de bebidas alcohólicas, refrescos o zumos.

Por aquí quiero dejaros un consejo. Es muy recomendable beber un vaso de agua nada más levantarse; así limpiarás tu organismo por dentro y lo prepararás para desayunar. Además, he de decir que esto sería genial hacerlo previo a cada comida, ya que acondicionarás a tu estómago para una ingesta e incluso te “llenarás” ligeramente, de modo que no te lanzarás ansiosamente a la comida. Esto te hará comer más despacio y con pausas, algo que, sin duda, tu estómago agradecerá.

Tras este post concreto sobre el agua espero haber dejado plasmado que es de vital consideración. Y recordad, ¡bebed mucha agua, sea la época del año que sea! Y tomad mucha fruta y verdura que también os aportarán hidratación. ¿O no sabíais por qué en verano nos entran tantas ganas de tomar fruta fresquita?

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